01 La historia
El niño que aprendió a hablar en piano
Pablo José López Jiménez nació en Málaga el 11 de marzo de 1984 y se crió en Fuengirola. En su familia nadie se dedicaba a la música —«ni un primo lejano», suele decir—: su madre trabajaba en un hotel y le regaló su primera guitarra, una «baby Lola», cuando tenía cuatro años. No había ni espacio ni dinero para un piano, así que durante los primeros años de conservatorio estudió sin tener uno en casa. Cuando por fin llegó, era de pared, tan pequeño que dormía en una cama abatible y, al abrirla, se daba cabezazos contra el teclado. Aquel olor a tecla, confiesa, lo hizo enamorarse todavía más.
El piano al principio le asustaba, hasta que puso un dedo en un hueco, otro dedo en otro, y sonó un re menor. Ahí empezó, en sus palabras, «un amor extraño» que dura más de treinta y cinco años. Lo describe como su idioma: «no sé hablar japonés, pero se habla piano». Con la guitarra tiene otra relación, más maternal —le recuerda a su madre—, y por eso este año, por primera vez, la ha sacado en directo: dice que el guitarrista «liga más» porque puede mirar a la cara al público, mientras él está atrapado tras «ese pedazo de mueble».
A los diecisiete tocaba en hoteles, restaurantes y garitos de la Costa del Sol. Cuenta una paradoja que le encanta: habló más inglés en Marbella, Estepona y Benalmádena, por necesidad con los turistas, que después en Londres, adonde se fue con dieciocho años «a hacer de lo que le dejaran». Allí fue camarero y tocaba sus canciones en el metro. «Pasé hambre», reconoce sin dramatismo. De aquellos bares aprendió algo que aún defiende: es más difícil cantar para dos personas que para mil, porque ese cruce de miradas tan directo «es aliento», y enseña a escalar la intimidad.
Empezó con el grupo Niño Raro, con el que llegó a la final de Operación Triunfo 2008. El grupo temió que el programa fuera un freno; él los convenció de lo contrario. Desde 2013 firma una carrera propia que hoy cruza el charco —México, Argentina, Costa Rica, Colombia—, y que analiza con oído de aficionado a los datos (llegó a hacerse un Excel de hoteles, desayunos y almohadas): Andalucía es «muy exigente», Barcelona «una fiesta constante», Madrid «todo mezclado», y en Latinoamérica «te comen vivo» de puro abrazo.
Ha compuesto para Malú, Bustamante, Carlos Rivera y un disco entero para Raphael, Victoria, viviendo un año casi de charla con él. Es coach de La Voz —donde conoció a Laura Rubio, con quien se casó en 2025— y tras cumplir cuarenta años abrió su etapa más personal. Habló abiertamente de un «síndrome de Stendhal» propio: no ante una obra de arte, sino ante su propia vida, cuando empezó a «cumplir sueños que no había ni acertado a soñar». Y de un dolor que tardó en atravesar: la muerte de su padre, hace más de diez años, que al principio pasaron «por encima» sin duelo. Aprendió tarde que «hay que enterrar a las personas, hay que llorar y pasar mal rato, porque si no, eso no se sana». Aun así, insiste: «estoy empezando cada día. Y no es una frase hecha. Soy muy niño para tener cuarenta años».
- NombrePablo José López Jiménez
- OrigenMálaga · Fuengirola, 11.03.1984
- IdiomaEl piano
- SímboloEl colibrí
- FamiliaLola, su madre · Luis, su hermano
- EsposaLaura Rubio · casados en julio de 2025
- Etapa actualEl Niño del Espacio (2026)
La baby Lola
Una guitarra pequeña, regalo de su madre desde el hotel donde trabajaba. La música se vuelve refugio: «si tenía un problema, me refugiaba en la música».
El re menor
Sin piano en casa, estudia en el conservatorio. Cuando llega el primero, es de pared y minúsculo: duerme en una cama abatible y se da cabezazos contra el teclado. Aquel olor a tecla lo enamora.
Hoteles y garitos
Con diecisiete se gana la vida en la Costa del Sol. El camerino era una barra; aprendió que cantarle a dos personas, mirándolas a los ojos, es más difícil —y más valioso— que cantarle a mil.
Londres
Camarero en un pub y canciones propias en el metro. «Pasé hambre», reconoce. Curiosamente, dice haber hablado más inglés en los hoteles de Málaga que allí.
Operación Triunfo
Con Niño Raro llega a la final. Convence a su grupo de que el programa no es un freno. La tele lo descubre; él vuelve después a los bares, paso lento, paso firme.
Once historias y un piano
Debut en solitario y Disco de Oro. «Vi» y «La mejor noche de mi vida» abren el camino.
Tu Enemigo
Junto a Juanes firma la canción del migrante —«no es una queja, es un abrazo»—, nacida de ver pateras llegar a la Costa del Sol. Disco de Platino.
El Patio
Compuesta de golpe en Los Ángeles, «fue arrebatada de sus manos» y lo cambió todo: desde entonces, las canciones son de quien las escucha. Ganó Canción del Año en Los 40, y se lo dedicó a su madre en directo.
Unikornio
«Una historia mal contada sobre la valentía de aceptarnos a nosotros mismos». Grabado con la London Metropolitan Orchestra en Abbey Road.
Victoria, para Raphael
Escribe un disco entero para Raphael, como los grandes clásicos de antaño. Vive casi un año «de charla» con él para hacerlo.
Nueva órbita
Boda íntima con Laura Rubio —a quien conoció en La Voz—, victoria histórica en el programa y el single «El Niño del Espacio». A sus cuarenta, se declara «muy niño» y «empezando cada día».
Nuevo álbum
Tras los singles «El Niño del Espacio», «Esdrújula» y «Como Soy», y una gira por más de treinta ciudades, llega su nuevo disco. El niño, por fin, en órbita.